Hoy me complace cumplir mi promesa. Aquí os dejó con la segunda parte acerca de Japón que prometí.
Muchos probablemente conoceréis la figura de la geisha no tant por su renombre internacional sino más bien por la película "Memorias de una Geisha" basada en la novela de Arthur Golden. Como muchas otras costumbres en Japón, la figura de la geisha surge de una tradición milenaria.
Las geishas acostumbran a vivir en los llamados "hanamachis"(ciudades de flores, en japonés), donde se forman para ser primero maiko y posteriormentes geishas; por otra parte es el lugar donde ejercen su profesión y por último residen. Actualmente, aún existen 5 hanamachis en Kyoto y el número de geishas oscila entre las 10.000.
Su función principal es entretener al hombre, ya sea cantando, bailando o bien tocando el jikata (una guitarra de tres cuerdas). También actúan como acompañantes a eventos en caso de que el cliente lo solicite y son excelentes conversadoras. Por ello, se las describe como artistas y se les exige una gran formación. Generalmente su formación empieza a los 14/15 años, se las obliga a vivir en un hanamachi en un régimen de aislamiento completo y por otra parte, deben cumplir con las reglas de la okaasan (madre en japonés) que es la encargada del establecimiento. Tras unos meses de formación, una de sus hermanas la debe aceptar como su protegida. Una vez se ha pactado y encontrado una tutora que representará el papel de guía a lo largo de su aprendizaje de maiko hasta llegar a geisha. Se celebra una ceremonia en honor a la protectora y a la protegida para marcar el inicio de una nueva etapa. Durante los 5 próximos años, la protegida deberá obedecer y acompañar a su nueva tutora, la cuál le enseñara como comportarse delante de los clientes. Una vez cumplidos los 20, si su formación ha sido satisfactoria, se le otorgará el título de geisha. La mayoría de ellas en ese momento venden su virginidad al mejor postor y empiezan a ejercer como acompañantes (algunas de ellas pueden mantener relaciones con sus clientes, aún así no se las considera prostitutas ya que sus funciones van más allá de las propiamente ejercidas por una prostituta). Actualmente la figura de la geisha esta muy protegida e incluso por cuenta con la protección de su propio sindicato. Japón vela por la manutención de esta costumbre milenaria que se ha tenido que adaptar a los nuevos cambios: los salones del té se han sustituido por pubs, ahora las geishas utilizan teléfono móvil e incluso tienen páginas web. Aún así, tanto la vestimenta como los peinados han perdurado: siguen utilizando magníficos quimonos de seda, su cara luce un blanco nuclear y su corinilla se ve ocupada por un gran moño.
Buen fin de semana.
Clara
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